El tema de los precios psicológicos siempre ha atraído mi
atención porque es curioso como respondemos ante los precios sin hacer un
razonamiento consciente, es decir, ¿por qué elegimos un artículo de 4.99 antes
que de 5 euros si la diferencia es de un céntimo y los dos productos iguales?
Teniendo en cuenta además, que el hecho de que nos den una moneda de un céntimo
o de dos suele ser molesto porque se acumulan en la cartera sin ninguna
utilidad, la pregunta cobra aún más sentido. Como sabemos, los precios
psicológicos utilizan la respuesta emocional del cliente para fomentar las
ventas. Se realiza una fijación de los precios estratégicamente siendo el
ejemplo anterior una mera estrategia dentro de un gran abanico de ellas, unas
más evidentes que otras.
Hay diferentes estrategias de precios psicológicos:
-El precio habitual,
método donde los precios alternativos son excluidos. Así, los vendedores asumen
que el consumidor considera pagar solo un precio. La práctica de este sistema
consiste en situar el precio de un producto en una cifra exacta, única y
duradera.
El ejemplo paradigmático de este tipo de estrategia es el
precio del periódico.
-El precio de línea.
Se controla el precio de un inventario completo de un artículo en particular.
Por ejemplo, una heladería donde las tarrinas pequeñas cuesten 1,50€ y las
medianas 2,50€. Los consumidores asumen que el incremento es equivalente y que
la cantidad de helado está en proporción.
-Precios impares.
Son precios que se asocian a un precio menor, y por eso, son los que se fijan
en ofertas, rebajas y promociones. Se basa en la utilización de precios con
decimales terminados en números impares (normalmente el 5 o 9) Son del tipo
9,99€, 89,99€, etc.
-Cambio en el número
de dígitos. Un aumento o reducción del precio que implique un cambio en el
número de dígitos será interpretado como mayor en comparación con uno en el que
no cambien los dígitos. Por ejemplo: de 950 a 935 parece menos cambio que de
1010 a 995, a pesar ser lo mismo.
-Precios de
referencia internos, es decir, precios que el consumidor forma en su mente
respecto de cada producto. Se trata, por tanto, del precio que se considera
justo a cada producto o servicio. Cabe destacar que los consumidores tienden a
optar por los precios intermedios. Ni muy caro ni muy barato.
-Precios de
referencia externos, que son aquellos que el consumidor recibe a través de
distintos canales de información externos y que le ayudan a efectuar
comparaciones.
-Precios máximos y
mínimos. Normalmente, en la mente de los compradores hay un margen de
precios, un límite superior e inferior aceptables para el nivel de calidad de
los productos. Los precios que no pertenecen a dicha banda son tachados de
insatisfactorios y rechazados.
-Precio conjunto o
precio paquete. Es una estrategia de precios que consiste en ofrecer dos o
más bienes o servicios a un único precio, que será menor que la suma de los
precios unitarios. Un ejemplo son los paquetes turísticos.
-Respuestas
asimétricas al precio. Los compradores perciben de manera diferente las
ganancias y pérdidas de igual magnitud. Normalmente se responde peor a un
aumento de precio que mejor ante una disminución igual.
-Relación Precio-Calidad.
Los consumidores tienden a basarse en el precio como indicador de calidad, especialmente
cuando se carece de información sobre el producto.
-Cambio de monedas y
billetes. Está demostrado que existe una alta relación entre el valor
normal de un billete y los precios psicológicos.
Todas estas estrategias las podemos ver en el día a día y hay que reconocer que son totalmente ciertas y nos afectan si no a todos, por lo menos a la gran mayoría.
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